En lo cromático, nos quedamos con el rojo universitario y el naranja clásico de IME: tradición-acción. Y decidimos decir adiós al azul, al gris y al marrón. Así establecimos un diálogo visual que refuerza la identidad dual del proyecto: formación y ejecución.
Pero más allá del simbolismo, se optó por un diseño mucho más versátil, coherente, limpio y adaptable, con la idea de que pudiera emplearse para todos los formatos sin perder su carácter. Desde soportes digitales hasta materiales impresos, pasando por entornos audiovisuales y cartelería. Ahora, la marca respira.
IME ofrece formación empresarial, programas de máster, consultoría y desarrollo colectivo. Todo ello lo hace desde la excelencia académica de la USAL y con los pies en el terreno de juego: la empresa real. Este rediseño quiere acompañar esa misión. Visualizarla. Reforzarla.
Porque en una buena escuela, todo comunica.
Incluso el silencio entre una tipografía y un color.
¡Un placer haber ayudado en la reconstrucción de la marca de IME!